jueves, 29 de marzo de 2018

Vivo por vos.

Si bien es sabido que el ser humano "no se puede concebir" como un ser en solitario, ya que es un individuo en sociedad, el peso que puede llegar a tener esta sobre la persona es tan grande, que tiñe completamente los comportamientos que tenemos. Esto se puede observar en diferentes aspectos. Un caso podría ser la persona que se saca innumerable cantidad de fotos, hasta conseguir lo que desea, pensando casi únicamente en los comentarios/me gusta que va a recibir. Por otra parte, tenemos una fuerza que nos empuja a vestirnos de determinada manera o a utilizar un lenguaje en particular, si queremos ser parte de algún grupo social. Cada nuevo lugar que integramos, nos establece pautas de conducta que debemos acatar. De cierta forma pareciera que nuestra libertad está cada día más coartada, que es una libertad "menos libre". Los ejemplos anteriores son formas de ver como el ser humano está continuamente pensando en el "que dirán", lo cual no está ni bien, ni mal, siempre que uno sea medianamente conciente de por qué hace las cosas que realiza. Por presión social, además de vestirnos de determinada manera, consumimos lo que se supone "deberíamos" consumir. A su vez, la sociedad nos dice que se considera correcto o incorrecto con respecto a casi cualquier situación a la que nos enfrentemos. Todas las conductas que tienden a igualar nuestro accionar, dejar nuestra individualidad de lado, lo propio, lo que nos distingue. Pasamos a ser una masa homogénea de comportamientos. Si alguien se aleja de lo esperado está mal, y puede llegar a ser separado por ello.
Hay "problemas" del aprendizaje, que más que problema del alumno, son causa de una educación que a personas con cualidades tremendamente diferentes, las obliga a APRENDER de la misma forma.
Vivimos pensando en lo normativo, y puede que lo más claro sea el concepto de "éxito". Se supone que para ser exitoso hay que tener una pareja, haber estudiado una carrera, ganar mucho dinero, y/o tener hijos. Las personas se desviven en la lucha por llegar a determinadas metas, para ocupar un lugar mejor en la sociedad. ¿Acaso no puede ser exitoso quién vive con lo justo, y en vez de tener dinero para viajar, puede disfrutar los paisajes que ve día a día?
Podemos ver como de forma totalmente normal, le preguntamos a una pareja acerca de cuando se va a casar, casi como forma de imposición. Pero "lo peor" es que lo hacemos sin darnos cuenta lo que realmente estamos haciendo. Y luego de que se casan, hacemos fuerza por el primer hijo. Además ¡lo hacemos sin pensarlo! Simplemente seguimos mandatos implícitos, que a su vez ayudamos a mantenerlos en el tiempo.
Quizás estemos en un momento de la historia, donde las personas debamos empezar a pensar más en qué nos hace felices a nosotros, y no tanto en estructurar nuestra vida según mandatos implícitos de la sociedad, que muchas veces termina rompiendo con la parte creativa del ser humano.
Hoy tú tienes la posibilidad de reflexionar, de empezar a buscar la alegría en aspectos que se relacionen más con tu persona, con hacer algo que te gusta, como sacar tu niño interior para conectar con más sonrisas verdaderas, y no las forzadas que se nos "impone" debemos tener siempre.
Destruyamos juntos las cadenas.

martes, 13 de marzo de 2018

La violencia.

¿El ser humano está violento?, o ¿el ser humano ES violento?, realmente no lo sé. Y si bien puedo pensar argumentos que apoyen a ambas teorías, prefiero abocarme a lo que pasa hoy en día. Algo de lo que estoy seguro que somos, es desaprovechadores. Tenemos un potencial tan importante, ya que somos capaces de pensar que lo que nuestros sentidos nos dicen puede no ser verdad, que lo que veo en televisión puede estar tergiversado, o que muchas personas decimos A o B en función de los intereses que tenemos y no tanto de acuerdo a la realidad.
Como "raza", nos comportamos de forma retorcida. Queremos atacar la violencia con más violencia. Nos quejamos del violento con insultos, con agravios. Y quizás, si lo tuviéramos adelante, le demostraríamos de una forma más clara y potente, que tanto nos enoja lo que pudo haber hecho.

Existen frases utilizadas normalmente como:"este país es una mierda", "tenemos que matarlos a todos", "la violencia no se aguanta más". ¿A qué responden estas frases? Todos somos libres de pensar lo que queramos acerca de la realidad. Pero lo que me parece incomprensible, es que pasamos nuestra vida agrediendo a personas, de mayor o de menor forma, y a su vez nos indignamos cuando otros lo hacen.
Más allá de nosotros mismos, ¿acaso no conocemos personas muy violentas, que se indignan con actitudes menos potentes que las que ellos tienen?
¿Qué podemos hacer para salir de este círculo vicioso?, quizás nada, pero intentar mejorar, puede ser el primer gran paso. Si veo algo que me indigna en las redes, ¿es necesario que diga "este es un hijo de puta", "no se merece vivir", "tienen que comerlo las ratas", etc?
Creo que el ser humano, en su generalidad, retiene mucho odio, e intenta sacarlo en cada oportunidad que tiene. Y mucho de ese odio, pareciera ser odio a sí mismo, a todas esas acciones reprobables que hacemos día a día.
Si queremos un pueblo, una ciudad, un país, o un mundo menos violento, empecemos por nosotros. Dejemos la cultura del odio sin sentido, de la agresión gratuita y sistemática.
¿Se imaginan si se pudieran calcular el tiempo "gasatado" en odio? Cuando insultamos a personas que no sabemos si son culpables o no, o los momentos en los que hablamos mal sobre personas que a penas conocemos...

Exijamos al mundo, pero al mismo tiempo, debemos exigirnos a nosotros y pensar si realmente hacemos algo, o siquiera si realmente queremos un mundo con menos violencia.

PORQUE NO LO DEMOSTRAMOS.