lunes, 27 de enero de 2020

La ilusión de la libertad

Existen muchos conceptos importantes que nos cuestan definir. Algunos tan claves como "vida". Y otros tan relevantes como libertad. Yo pienso que este último es una simple ilusión. Primero, porque no hay libertad absoluta, sino distintos grados de la misma. Y segundo, porque es muy difícil delimitarla, ya que hay muchas decisiones que pensamos conscientemente que las tomamos con libertad, pero que no sabemos por qué cosas estamos influenciados.
Al pertenecer a diferentes grupos, nuestra libertad se va acotando. Por estar en la familia que estamos, hay diferentes aspectos que se nos prohíben y otros que se nos estimulan, igualmente al estar en un grupo de amigos "equis", seguir a determinado equipo deportivo, concurrir a un centro de estudios, vivir en un barrio determinado, etc. Cada círculo al que pertenecemos, nos restringe más, ya que en cada uno hay diferentes expectativas de lo que debe ser el comportamiento de uno. Las enseñanzas de lo bueno y lo malo, que difieren según las culturas, nos muestran claramente cómo estamos sujetos a patrones pre-establecidos de comportamiento, los cuales debemos seguir para no tener una penalización social. Y que estos están bien o mal dependiendo de la ubicación geográfica en la que te encuentres. Dependiendo de los círculos, puede que aunque no lo sepas, existan fuerzas que te lleven a hacer una carrera terciaria, mudarte a una zona en especial, o hasta sentir que tenés que tener un hijo. Porque la presión social muchas veces parte de mensajes amables, que lejos están de las típicas y fácilmente reconocibles "imposiciones". Puede ser un "ya a tu edad debés de estar pensando en formar una familia, ¿no?", "¿y para cuándo la pareja?" entre otros ejemplos.
Así mismo y aunque no todos las consuman, las Redes Sociales ayudan a fijar aún más muchos estereotipos. La réplica inmediata de muchísimas personas de informaciones falsas (Fake News), por la tendencia de creer lo que se nos dice, o por leer algo que coincide con nuestras ideas, siendo tan fuerte que dejamos de lado la más mínima intención de verificar antes de replicar. Estando tan bombardeados, creo que es sabio reconocer que sería de necio negar la influencia de todos esos mensajes, en nuestra forma de actuar. No podemos olvidar a la radio y televisión, o especialistas de marketing que cobran mucho dinero por hacer anuncios que hagan contacto a nivel consciente e inconsciente con el consumidor, o sea, nosotros.
Por otra parte las personas continuamente buscamos cambiar a los demás, sea en cosas grandes o pequeñas. Ello hace que atrás de una idea, esté una mezcla de los sentimientos de quiénes consideramos importantes, y a su vez también se encuentren todas esas frases que hemos escuchado sobre esa determinada temática. Hay que entender que no hablo de maldad, pero de forma sistemática ejercemos una cierta "manipulación", porque buscamos amoldar a quiénes nos rodean hacia la comodidad de nuestra forma de ver el mundo. Que repito, no quiere decir que esté mal, ya que seguramente nuestra visión de comprender las cosas pueda llevar a que otra persona pueda realizar una introspección, y por ella misma reflexionar sí esos pensamientos rígidos son correctos, o si por lo menos, podría flexibilizarlos.
A mi forma de ver la libertad va de la mano del razonamiento crítico. Del poder salir de lo concreto y superficial, e ir más allá. Muchas veces es más libre quién más se da cuenta de qué tan atado está, y actúa en consecuencia de ese saber. Pienso que la única forma de ser más libres, es intentar entender qué cadenas nos detienen, o de qué colores son los tintes que tenemos en los lentes por los cuáles vemos y analizamos el mundo. Si uno no critica las cosas pre-establecidas, las ideas rígidas que tenemos, y que tienen quienes nos rodean, terminaremos siendo como un bote que se deja llevar por la corriente del mar. Teniendo la potencialidad de ir hacia la dirección que consideremos correcta, pero dejándonos ir por la facilidad de seguir lo que otras personas nos han marcado a lo largo de la vida.
Allí se encuentra planteada la situación. Enfrentarse a esas ideas para analizar críticamente qué tan "correctas" son, sabiendo que puede haber un choque importante con lo que siempre consideramos "acertado", o dejarse llevar de forma más cómoda, pero vivir en una pseudo-libertad que nos permita estar más tranquilos, y restringir los pensamientos diferentes catalogándolos sin previo análisis como erróneos, equivocados.

Después de tanto palabrerío, tú, ¿qué tan libre te consideras?

jueves, 29 de marzo de 2018

Vivo por vos.

Si bien es sabido que el ser humano "no se puede concebir" como un ser en solitario, ya que es un individuo en sociedad, el peso que puede llegar a tener esta sobre la persona es tan grande, que tiñe completamente los comportamientos que tenemos. Esto se puede observar en diferentes aspectos. Un caso podría ser la persona que se saca innumerable cantidad de fotos, hasta conseguir lo que desea, pensando casi únicamente en los comentarios/me gusta que va a recibir. Por otra parte, tenemos una fuerza que nos empuja a vestirnos de determinada manera o a utilizar un lenguaje en particular, si queremos ser parte de algún grupo social. Cada nuevo lugar que integramos, nos establece pautas de conducta que debemos acatar. De cierta forma pareciera que nuestra libertad está cada día más coartada, que es una libertad "menos libre". Los ejemplos anteriores son formas de ver como el ser humano está continuamente pensando en el "que dirán", lo cual no está ni bien, ni mal, siempre que uno sea medianamente conciente de por qué hace las cosas que realiza. Por presión social, además de vestirnos de determinada manera, consumimos lo que se supone "deberíamos" consumir. A su vez, la sociedad nos dice que se considera correcto o incorrecto con respecto a casi cualquier situación a la que nos enfrentemos. Todas las conductas que tienden a igualar nuestro accionar, dejar nuestra individualidad de lado, lo propio, lo que nos distingue. Pasamos a ser una masa homogénea de comportamientos. Si alguien se aleja de lo esperado está mal, y puede llegar a ser separado por ello.
Hay "problemas" del aprendizaje, que más que problema del alumno, son causa de una educación que a personas con cualidades tremendamente diferentes, las obliga a APRENDER de la misma forma.
Vivimos pensando en lo normativo, y puede que lo más claro sea el concepto de "éxito". Se supone que para ser exitoso hay que tener una pareja, haber estudiado una carrera, ganar mucho dinero, y/o tener hijos. Las personas se desviven en la lucha por llegar a determinadas metas, para ocupar un lugar mejor en la sociedad. ¿Acaso no puede ser exitoso quién vive con lo justo, y en vez de tener dinero para viajar, puede disfrutar los paisajes que ve día a día?
Podemos ver como de forma totalmente normal, le preguntamos a una pareja acerca de cuando se va a casar, casi como forma de imposición. Pero "lo peor" es que lo hacemos sin darnos cuenta lo que realmente estamos haciendo. Y luego de que se casan, hacemos fuerza por el primer hijo. Además ¡lo hacemos sin pensarlo! Simplemente seguimos mandatos implícitos, que a su vez ayudamos a mantenerlos en el tiempo.
Quizás estemos en un momento de la historia, donde las personas debamos empezar a pensar más en qué nos hace felices a nosotros, y no tanto en estructurar nuestra vida según mandatos implícitos de la sociedad, que muchas veces termina rompiendo con la parte creativa del ser humano.
Hoy tú tienes la posibilidad de reflexionar, de empezar a buscar la alegría en aspectos que se relacionen más con tu persona, con hacer algo que te gusta, como sacar tu niño interior para conectar con más sonrisas verdaderas, y no las forzadas que se nos "impone" debemos tener siempre.
Destruyamos juntos las cadenas.

martes, 13 de marzo de 2018

La violencia.

¿El ser humano está violento?, o ¿el ser humano ES violento?, realmente no lo sé. Y si bien puedo pensar argumentos que apoyen a ambas teorías, prefiero abocarme a lo que pasa hoy en día. Algo de lo que estoy seguro que somos, es desaprovechadores. Tenemos un potencial tan importante, ya que somos capaces de pensar que lo que nuestros sentidos nos dicen puede no ser verdad, que lo que veo en televisión puede estar tergiversado, o que muchas personas decimos A o B en función de los intereses que tenemos y no tanto de acuerdo a la realidad.
Como "raza", nos comportamos de forma retorcida. Queremos atacar la violencia con más violencia. Nos quejamos del violento con insultos, con agravios. Y quizás, si lo tuviéramos adelante, le demostraríamos de una forma más clara y potente, que tanto nos enoja lo que pudo haber hecho.

Existen frases utilizadas normalmente como:"este país es una mierda", "tenemos que matarlos a todos", "la violencia no se aguanta más". ¿A qué responden estas frases? Todos somos libres de pensar lo que queramos acerca de la realidad. Pero lo que me parece incomprensible, es que pasamos nuestra vida agrediendo a personas, de mayor o de menor forma, y a su vez nos indignamos cuando otros lo hacen.
Más allá de nosotros mismos, ¿acaso no conocemos personas muy violentas, que se indignan con actitudes menos potentes que las que ellos tienen?
¿Qué podemos hacer para salir de este círculo vicioso?, quizás nada, pero intentar mejorar, puede ser el primer gran paso. Si veo algo que me indigna en las redes, ¿es necesario que diga "este es un hijo de puta", "no se merece vivir", "tienen que comerlo las ratas", etc?
Creo que el ser humano, en su generalidad, retiene mucho odio, e intenta sacarlo en cada oportunidad que tiene. Y mucho de ese odio, pareciera ser odio a sí mismo, a todas esas acciones reprobables que hacemos día a día.
Si queremos un pueblo, una ciudad, un país, o un mundo menos violento, empecemos por nosotros. Dejemos la cultura del odio sin sentido, de la agresión gratuita y sistemática.
¿Se imaginan si se pudieran calcular el tiempo "gasatado" en odio? Cuando insultamos a personas que no sabemos si son culpables o no, o los momentos en los que hablamos mal sobre personas que a penas conocemos...

Exijamos al mundo, pero al mismo tiempo, debemos exigirnos a nosotros y pensar si realmente hacemos algo, o siquiera si realmente queremos un mundo con menos violencia.

PORQUE NO LO DEMOSTRAMOS.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Por las dudas, te disparo.

Hoy en día existe una herramienta con un potencial tan increíblemente bueno, como tremendamente destructor, que son las redes sociales. ¿Cuántos hermosos mensajes se han difundido?, ¿cuántos pedidos de ayuda? Nosotros vivimos en el mundo de la comunicación. Cada vez hay más comunicación, pero con características diferentes. Lo virtual ha ganado terreno a pasos agigantados.
Al usar un instrumento tan poderoso como las redes, debemos tener en cuenta la responsabilidad que pueden conllevar nuestros actos. Se han denunciado tantas injusticias, se ha puesto en tela de juicio muchas acciones de personas que actuaron con malicia... ¡Y qué bueno!
Sin lugar a dudas, el uso responsable de las redes sociales puede traer un resultado increíble, pero el ser humano en general, no se caracteriza por ese valor, nosotros normalmente no somos personas responsables.
Cada día tenemos más acceso a la información, por lo que somos personas más informadas, y a su vez más desinformadas. Ya que la calidad de ésta es cada vez más baja, y muchas veces funciona bajo las reglas del "teléfono descompuesto". Existe un botón, por el cuál podemos mandar a alguien al más profundo infierno, que se llama COMPARTIR. Personalmente estoy a favor de utilizarlo para comunicar que estoy a favor de algo, en contra de otra cosa, o que me gustó un elemento y quiero que mis "amigos" o "seguidores" lo vean. Pero ¿cuál es la valoración que hacemos al momento de compartir algo?, o mejor dicho, ¿pensamos en la veracidad de lo que estamos compartiendo?, ¿o nos dejamos llevar por el sentimiento de algo que nos parece injusto? 
¿Cuántas veces nos llega el aviso de que compartimos algo, y de que era falso? Somos capaces de arruinarle la vida a una persona, por sentirnos indignados con algo que no sabemos si es verdad, pero que lo compartimos porque nos despierta bronca, debido a la sensación de que podemos hacer justicia por mano propia.
Si en el día de mañana, el individuo A se pelea con la persona B, y quiere hacerle la vida imposible, lo puede hacer con relativa facilidad, ya que muchos estamos dispuestos a ser los cómplices. Si veo una foto de una persona, que la acusan de haber hecho determinada acción reprobable, y yo comparto esa imagen con tal descripción, estoy siento parte del hostigamiento que él recibirá. Quizás considere que se merece el hostigamiento, ese sería otro tema, pero... ¿y si realmente no lo hizo?
¿No nos importan los daños colaterales?, cada vez hay más denuncias falsas en las redes, y nosotros las publicamos en nuestros "muros", sin siquiera averiguar un poco más acerca de si es algo que puede ser real o no.
Hace unos días leí en Facebook a una empleada que había sido despedida de un supermercado, y que decía que dicho establecimiento apagaban las heladeras de noche, entre otras cosas. Había gente tremendamente indignada por lo que ella decía, tomando con total certeza las palabras de la muchacha, como verdades absolutas. Puede que sea verdad, pero es mi responsabilidad ser responsable. Y sí, la frase queda bastante fea, pero poco importa que pierda en clase, si lo gana en claridad.
Tengamos cuidado, que en la realidad actual, le disparamos munición gruesa a muchas personas, que ni siquiera sabemos si hicieron algo, pero por leerlo en Facebook y al generarnos indignación, sentimos la necesidad de poner de nosotros mismos para que se haga justicia. Pero no nos detenemos a pensar si realmente lo que hacemos, es lastimar a alguien, que luego será un "simple daño colateral".

Evolucionemos, utilicemos la mentalidad crítica. Antes de replicar una información intentemos ver de dónde salió, quién lo dijo, y qué tan verdad puede llegar a ser lo que hace referencia. No disparemos, para luego ver si hicimos bien o no.

jueves, 1 de septiembre de 2016

La felicidad



            Todos hablamos de la felicidad, pero no podemos definirla. Cuando nos preguntan sobre qué podemos decir acerca de la felicidad se nos suelen ocurrir momentos, los cuales vinculamos con el concepto de ser feliz. ¿La felicidad es un estado?, ¿es una emoción? Si fuera un estado podría llegar a ser algo relativamente estable, mientras que al una ser emoción lo que conocemos por felicidad serían momentos cortos e intensos.
Para muchos, quizás la gran mayoría, la felicidad está unida a el "éxito", algo que hoy en día está estrechamente relacionado con el dinero. ¿Cómo definiría una persona elegida al azar a alguien exitoso? Es muy probable que dentro de las características mencionadas aparezcan elementos que reflejen a su poder monetario. Esto no está ni bien, ni mal. En lo que quiero hacer hincapié, es que quizás "la felicidad" no sólo se encuentra en el futuro, y que puede gran parte de ella esté en el hoy... en el ahora. Podemos pensar en casos de personas que (en lo que a ingresos refiere) pasaron de ser "pobres" o de "clase media",  a lograr tener un poder adquisitivo superior a la media y aún así sus "penas" parecen estar reflejadas en problemas económicos. ¿Cómo llegamos a esto? También tomar como ejemplo a un hombre que deseaba tener un sueldo un poco mejor, y que pensaba que obteniéndolo la vida sería mucho más feliz. Y nos encontramos que superó sus expectativas en ingresos, pero aún así no es tan feliz como se imaginó. Desea más y más... Ya que el ser humano es así. Hoy desea algo, y si ese deseo se satisface, va por más. Y no está mal, pero quizás lo que no es tan saludable, y que nos aleja de "la felicidad" es el no pensar todas las cosas que tenemos, todo lo que hemos logramos, el camino que hemos y estamos recorriendo. Lo bueno no está sólo en lo que está por venir. Hoy yo tengo agua potable, y como acá es normal, no me hace "más feliz". Quizás si me hubiera criado en otra situación donde el agua potable no es lo normal, hoy en día estaría encantado. ¿Pero cuánto me duraría?, el primer mes, segundo... el primer año... realmente no sé. Pero lo que sí sé es que probablemente cuando esa necesidad que era tan importante era para mí, se vea satisfecha, poco a poco se vaya esfumando esa sensación de felicidad. Nosotros no somos felices con lo que necesitamos. Somos felices con lo nuevo, cuando es algo que no tenemos y logramos obtener. Por esto mismo, cuando nosotros perdemos algo a lo que no le dimos importancia, podemos sentir mucho la pérdida, y podríamos a llegar ver como algunos de esos elementos que son comunes y hoy no valoramos, pueden llegar a ser nuestro mayor anhelo en un futuro.
Si la felicidad está exclusivamente en las metas lejanas, puede que transitemos un camino complicado, cuya recompensa no se vea reflejada en el día a día, y se nos resista mucho esa gratificación a la cual podemos llamar felicidad. Y puede que cuando llegue, sea "muy fuerte" pero su duración sea escasa. En cambio, si vemos que estamos rodeados de cosas maravillosas por las que otras personas morirían por tener, y además de eso nos planteamos objetivos a futuro, teniendo en cuenta que estos objetivos no lo son todo en la vida, dado que lo más importante es lo que estamos viviendo... Quizás... la ecuación podría resultar diferente.

No creo que exista receta para la felicidad. Todos somos muy diferentes. Pero es probable que la felicidad esté mucho más cerca de lo que pensamos. Quizás no esté en el afuera, y si sea parte de que uno trabaje consigo mismo, y pueda dejar de relativizar muchos aspectos increíbles con los que convivimos día a día.

viernes, 26 de agosto de 2016

Como te digo una cosa, te digo la otra..


            La vida es comunicación, según uno de los axiomas de la comunicación, hasta en los momentos en los que creemos no estar comunicando, lo hacemos..
Algo que veo hoy en día, es que como sociedad tenemos un problema bastante interesante.
Las personas deberíamos ser más conscientes de los dobles mensajes que emitimos continuamente. Mensajes ambiguos, contradictorios, que como es de suponer no terminan con el resultado esperado. A todos nos falta ser más autocríticos, y quizás cuando alguien busca que lo seamos, lo primero que nos surge es el rechazo. A pesar de eso, haré mi mejor esfuerzo para poner en palabras algo que me parece trascendental. Voy a comenzar con ejemplos claros, donde por más que suela ser más fácil la identificación de quienes son padres, todos tenemos actitudes que no son tan diferentes. Pensemos en el chico de cuatro o cinco años, que va de la mano con su madre, y a continuación van a cruzar una avenida, o más simple, una calle cualquiera. El cruce está a 30 metros de el lugar donde están, pero tienen la posibilidad de cruzar en ese mismo lugar dado que "los autos que vienen no están muy cerca". Esto lo vimos todos, y probablemente también seamos parte de esta conducta. La persona adulta cruza, a pesar de los peligros, pero yendo más allá, cruza a pesar de ser un mensaje que contradice claramente algo que se le intenta enseñar a los niños "con todo el rigor posible", de que crucen en un semáforo o donde corresponda. Como el niño probablemente luego de cruzar no diga nada, la persona no va a pensar sobre el efecto que tiene en el chico. ¿Alguna vez escuchó la frase de que los chicos son "esponjas" por la forma en que "absorben" todo lo que ven?, bueno, es tal cual. Aquí es pertinente recordar otro "axioma", el cual hace referencia a que es más importante la relación en la comunicación, que el mensaje propiamente dicho. Esto refiere a que la comunicación que va más allá de lo verbal, suele ser mucho más efectiva. Por esto, y a pesar de que la persona que cruzó la calle con el chico, le haya dicho repetidas veces que eso no se hace, el mensaje que probablemente llegue sería similar a "siempre hay que decir que está mal no cruzar por el semáforo, pero se cruza por donde me quede más cómodo". Sí mientras cruzamos le explicamos al chico que lo hacemos porque estamos apurados, el mensaje sería que se puede cruzar en cualquier lado si se está apurado. Y todo esto dista mucho de lo que generalmente queremos transmitir.
Tomo el ejemplo con chicos porque es mucho más fácil de ver, y quizás más fácil de asimilar para nosotros mismos. Podemos pensar también en el chico que llora y los padres que le dan "la tablet" como solución mágica. Entonces pasados los meses, el chico si no recibe la tablet, llora. Aquí los padres se pueden disgustar con el chico, pero el mensaje que ellos les transmitieron fue que si quiere la tablet, llore. Seguramente los padres más allá de lo que hacen, verbalicen de que no tiene que llorar, y otros elementos que se contraponen con la conducta que refuerzan, dado que cada vez el llorar se va a vincular más con el recibir lo que el chico quiere.
Un ejemplo parecido pero más claro, es el niño que pide que le alcancen o le hagan todo. Mientras los padres les dicen que tiene que hacerlo él, ante la insistencia del chico terminan accediendo a sus peticiones. Por esto, terminamos enseñando un mensaje contrapuesto al que queríamos. Mientras le decimos al chico de que es importante que empiece a realizar algunas cosas por sí mismo, le mostramos en forma de conducta que si no quiere llevar acabo lo que se le pide, tiene como opción el negarse, dado que el adulto terminará haciendo lo que al principio le pedía al chico que hiciera.
Existen cantidad de ejemplos. Podemos pensar en las personas que tiran basura por la ventana, o en la calle. El ejemplo en el caso del chico, sería igual a lo visto anteriormente. De cierta forma le indicaríamos que está bien tirar basura en la calle. Pero con adolescentes o personas adultas también tiene una incidencia importante, dado que el ver que los demás no cuidan algo que dicen que hay que cuidar (como el medioambiente) me "libera" a mi de responsabilidades, y me da la posibilidad de no sentirme tan mal por haberlo hecho.
Se puede observar en el ámbito de una pareja, ¿cuántas veces hemos visto este tipo de doble mensaje y qué tanto pueden incidir en el futuro de la misma?
Vivimos en una sociedad donde se predica con la palabra y no con el ejemplo, pero luego nos quejamos de las nuevas generaciones que no hacen lo que los grandes dicen (verbalizan), pero muchas veces hacen lo que las generaciones anteriores GRITAN con su forma de accionar.

sábado, 20 de agosto de 2016

¡EL MUNDO ESTÁ PERDIDO!




             Quisiera mostrarles algunas frases de personas muy influyentes, en las que refieren a la situación mundial. Sé que puede parecer denso, pero les recomiendo encarecidamente que prosigan con la lectura.

"Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos". 

"Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible".

"Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos".

"Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura".

¿Te imaginás qué "figuras" lo pueden haber dicho? Creo que todos hemos escuchado frases similares a las cuatro anteriores. Algunas más o menos radicales, pero en esencia, con el mismo concepto.
La primer frase la dijo Sócrates, que vivió entre el 470 y 399 antes de Cristo. Por otra parte, el segundo enunciado es de Hesíodo y se estima fue realizado en el 720 antes de Cristo. La tercera frase la dijo un sacerdote en el 2.000 antes de Cristo. Mientras que la última, una frase que coincide con muchos discursos de hoy en día, es una escritura que estaba escrita en un vaso de arcilla, con más de 4.000 años de antigüedad.
Parece que siempre se fue drástico cuando se refiere o refería a las nuevas generaciones. Un pensamiento bastante común responde a la premisa de "todo tiempo pasado fue mejor". Esto no tiene porque ser así. De todas formas, la reflexión que realizo a través de lo escrito anteriormente, es que siempre vamos a estar pensando que mucho de lo que traen las generaciones nuevas es peor, quizás por el temor a lo desconocido, o miedo a lo nuevo. Pero más allá de eso, tenemos que salir de esos pensamientos rígidos que nos hacen dejar de apostar en el futuro. No todo está determinado. Nosotros tenemos posibilidad de acción, y frente a los nuevos paradigmas mundiales, tenemos que dejar de tomar esa actitud pasiva. El mundo cambiará para mejor en muchos aspectos, y para peor en otros, pero depende de nosotros mismos salir de los pensamientos catastróficos y poner nuestro granito de arena para construir un futuro mejor.
Creo que frente a muchos aspectos de la vida tenemos dos opciones, destruir o edificar algo nuevo. Yo apuesto siempre a construir.