jueves, 1 de septiembre de 2016

La felicidad



            Todos hablamos de la felicidad, pero no podemos definirla. Cuando nos preguntan sobre qué podemos decir acerca de la felicidad se nos suelen ocurrir momentos, los cuales vinculamos con el concepto de ser feliz. ¿La felicidad es un estado?, ¿es una emoción? Si fuera un estado podría llegar a ser algo relativamente estable, mientras que al una ser emoción lo que conocemos por felicidad serían momentos cortos e intensos.
Para muchos, quizás la gran mayoría, la felicidad está unida a el "éxito", algo que hoy en día está estrechamente relacionado con el dinero. ¿Cómo definiría una persona elegida al azar a alguien exitoso? Es muy probable que dentro de las características mencionadas aparezcan elementos que reflejen a su poder monetario. Esto no está ni bien, ni mal. En lo que quiero hacer hincapié, es que quizás "la felicidad" no sólo se encuentra en el futuro, y que puede gran parte de ella esté en el hoy... en el ahora. Podemos pensar en casos de personas que (en lo que a ingresos refiere) pasaron de ser "pobres" o de "clase media",  a lograr tener un poder adquisitivo superior a la media y aún así sus "penas" parecen estar reflejadas en problemas económicos. ¿Cómo llegamos a esto? También tomar como ejemplo a un hombre que deseaba tener un sueldo un poco mejor, y que pensaba que obteniéndolo la vida sería mucho más feliz. Y nos encontramos que superó sus expectativas en ingresos, pero aún así no es tan feliz como se imaginó. Desea más y más... Ya que el ser humano es así. Hoy desea algo, y si ese deseo se satisface, va por más. Y no está mal, pero quizás lo que no es tan saludable, y que nos aleja de "la felicidad" es el no pensar todas las cosas que tenemos, todo lo que hemos logramos, el camino que hemos y estamos recorriendo. Lo bueno no está sólo en lo que está por venir. Hoy yo tengo agua potable, y como acá es normal, no me hace "más feliz". Quizás si me hubiera criado en otra situación donde el agua potable no es lo normal, hoy en día estaría encantado. ¿Pero cuánto me duraría?, el primer mes, segundo... el primer año... realmente no sé. Pero lo que sí sé es que probablemente cuando esa necesidad que era tan importante era para mí, se vea satisfecha, poco a poco se vaya esfumando esa sensación de felicidad. Nosotros no somos felices con lo que necesitamos. Somos felices con lo nuevo, cuando es algo que no tenemos y logramos obtener. Por esto mismo, cuando nosotros perdemos algo a lo que no le dimos importancia, podemos sentir mucho la pérdida, y podríamos a llegar ver como algunos de esos elementos que son comunes y hoy no valoramos, pueden llegar a ser nuestro mayor anhelo en un futuro.
Si la felicidad está exclusivamente en las metas lejanas, puede que transitemos un camino complicado, cuya recompensa no se vea reflejada en el día a día, y se nos resista mucho esa gratificación a la cual podemos llamar felicidad. Y puede que cuando llegue, sea "muy fuerte" pero su duración sea escasa. En cambio, si vemos que estamos rodeados de cosas maravillosas por las que otras personas morirían por tener, y además de eso nos planteamos objetivos a futuro, teniendo en cuenta que estos objetivos no lo son todo en la vida, dado que lo más importante es lo que estamos viviendo... Quizás... la ecuación podría resultar diferente.

No creo que exista receta para la felicidad. Todos somos muy diferentes. Pero es probable que la felicidad esté mucho más cerca de lo que pensamos. Quizás no esté en el afuera, y si sea parte de que uno trabaje consigo mismo, y pueda dejar de relativizar muchos aspectos increíbles con los que convivimos día a día.

viernes, 26 de agosto de 2016

Como te digo una cosa, te digo la otra..


            La vida es comunicación, según uno de los axiomas de la comunicación, hasta en los momentos en los que creemos no estar comunicando, lo hacemos..
Algo que veo hoy en día, es que como sociedad tenemos un problema bastante interesante.
Las personas deberíamos ser más conscientes de los dobles mensajes que emitimos continuamente. Mensajes ambiguos, contradictorios, que como es de suponer no terminan con el resultado esperado. A todos nos falta ser más autocríticos, y quizás cuando alguien busca que lo seamos, lo primero que nos surge es el rechazo. A pesar de eso, haré mi mejor esfuerzo para poner en palabras algo que me parece trascendental. Voy a comenzar con ejemplos claros, donde por más que suela ser más fácil la identificación de quienes son padres, todos tenemos actitudes que no son tan diferentes. Pensemos en el chico de cuatro o cinco años, que va de la mano con su madre, y a continuación van a cruzar una avenida, o más simple, una calle cualquiera. El cruce está a 30 metros de el lugar donde están, pero tienen la posibilidad de cruzar en ese mismo lugar dado que "los autos que vienen no están muy cerca". Esto lo vimos todos, y probablemente también seamos parte de esta conducta. La persona adulta cruza, a pesar de los peligros, pero yendo más allá, cruza a pesar de ser un mensaje que contradice claramente algo que se le intenta enseñar a los niños "con todo el rigor posible", de que crucen en un semáforo o donde corresponda. Como el niño probablemente luego de cruzar no diga nada, la persona no va a pensar sobre el efecto que tiene en el chico. ¿Alguna vez escuchó la frase de que los chicos son "esponjas" por la forma en que "absorben" todo lo que ven?, bueno, es tal cual. Aquí es pertinente recordar otro "axioma", el cual hace referencia a que es más importante la relación en la comunicación, que el mensaje propiamente dicho. Esto refiere a que la comunicación que va más allá de lo verbal, suele ser mucho más efectiva. Por esto, y a pesar de que la persona que cruzó la calle con el chico, le haya dicho repetidas veces que eso no se hace, el mensaje que probablemente llegue sería similar a "siempre hay que decir que está mal no cruzar por el semáforo, pero se cruza por donde me quede más cómodo". Sí mientras cruzamos le explicamos al chico que lo hacemos porque estamos apurados, el mensaje sería que se puede cruzar en cualquier lado si se está apurado. Y todo esto dista mucho de lo que generalmente queremos transmitir.
Tomo el ejemplo con chicos porque es mucho más fácil de ver, y quizás más fácil de asimilar para nosotros mismos. Podemos pensar también en el chico que llora y los padres que le dan "la tablet" como solución mágica. Entonces pasados los meses, el chico si no recibe la tablet, llora. Aquí los padres se pueden disgustar con el chico, pero el mensaje que ellos les transmitieron fue que si quiere la tablet, llore. Seguramente los padres más allá de lo que hacen, verbalicen de que no tiene que llorar, y otros elementos que se contraponen con la conducta que refuerzan, dado que cada vez el llorar se va a vincular más con el recibir lo que el chico quiere.
Un ejemplo parecido pero más claro, es el niño que pide que le alcancen o le hagan todo. Mientras los padres les dicen que tiene que hacerlo él, ante la insistencia del chico terminan accediendo a sus peticiones. Por esto, terminamos enseñando un mensaje contrapuesto al que queríamos. Mientras le decimos al chico de que es importante que empiece a realizar algunas cosas por sí mismo, le mostramos en forma de conducta que si no quiere llevar acabo lo que se le pide, tiene como opción el negarse, dado que el adulto terminará haciendo lo que al principio le pedía al chico que hiciera.
Existen cantidad de ejemplos. Podemos pensar en las personas que tiran basura por la ventana, o en la calle. El ejemplo en el caso del chico, sería igual a lo visto anteriormente. De cierta forma le indicaríamos que está bien tirar basura en la calle. Pero con adolescentes o personas adultas también tiene una incidencia importante, dado que el ver que los demás no cuidan algo que dicen que hay que cuidar (como el medioambiente) me "libera" a mi de responsabilidades, y me da la posibilidad de no sentirme tan mal por haberlo hecho.
Se puede observar en el ámbito de una pareja, ¿cuántas veces hemos visto este tipo de doble mensaje y qué tanto pueden incidir en el futuro de la misma?
Vivimos en una sociedad donde se predica con la palabra y no con el ejemplo, pero luego nos quejamos de las nuevas generaciones que no hacen lo que los grandes dicen (verbalizan), pero muchas veces hacen lo que las generaciones anteriores GRITAN con su forma de accionar.

sábado, 20 de agosto de 2016

¡EL MUNDO ESTÁ PERDIDO!




             Quisiera mostrarles algunas frases de personas muy influyentes, en las que refieren a la situación mundial. Sé que puede parecer denso, pero les recomiendo encarecidamente que prosigan con la lectura.

"Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos". 

"Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible".

"Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos".

"Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura".

¿Te imaginás qué "figuras" lo pueden haber dicho? Creo que todos hemos escuchado frases similares a las cuatro anteriores. Algunas más o menos radicales, pero en esencia, con el mismo concepto.
La primer frase la dijo Sócrates, que vivió entre el 470 y 399 antes de Cristo. Por otra parte, el segundo enunciado es de Hesíodo y se estima fue realizado en el 720 antes de Cristo. La tercera frase la dijo un sacerdote en el 2.000 antes de Cristo. Mientras que la última, una frase que coincide con muchos discursos de hoy en día, es una escritura que estaba escrita en un vaso de arcilla, con más de 4.000 años de antigüedad.
Parece que siempre se fue drástico cuando se refiere o refería a las nuevas generaciones. Un pensamiento bastante común responde a la premisa de "todo tiempo pasado fue mejor". Esto no tiene porque ser así. De todas formas, la reflexión que realizo a través de lo escrito anteriormente, es que siempre vamos a estar pensando que mucho de lo que traen las generaciones nuevas es peor, quizás por el temor a lo desconocido, o miedo a lo nuevo. Pero más allá de eso, tenemos que salir de esos pensamientos rígidos que nos hacen dejar de apostar en el futuro. No todo está determinado. Nosotros tenemos posibilidad de acción, y frente a los nuevos paradigmas mundiales, tenemos que dejar de tomar esa actitud pasiva. El mundo cambiará para mejor en muchos aspectos, y para peor en otros, pero depende de nosotros mismos salir de los pensamientos catastróficos y poner nuestro granito de arena para construir un futuro mejor.
Creo que frente a muchos aspectos de la vida tenemos dos opciones, destruir o edificar algo nuevo. Yo apuesto siempre a construir.

jueves, 18 de agosto de 2016

Soy un hipócrita.



            Es algo de lo que quiero escribir hace mucho tiempo. He escuchado muchas veces a personas que hablan sobre lo mal que está el mundo. Lo increíble es que son muchísimas las personas que lo hacen, pero al mismo tiempo no parecen ser responsables de que el mundo esté así. ¿Cómo puede ser que tantas personas estemos de acuerdo en que el mundo está mal, como si fuera ajeno a nosotros? Si el mundo está tan mal, probablemente la gran mayoría de los que estén leyendo esto, tengamos que ver con eso. Basta de criticar y no accionar. Hoy en día las redes sociales son una avalancha de críticas hacia los demás. Pareciera que muchos de quienes nos rodean hacen que el mundo "esté como está", pero nosotros soltamos la carga de la responsabilidad. Vivimos haciendo cosas que "están mal", pero en vez de decir que está mal, preferimos "mirar para otro lado", algo de lo que nos quejamos asiduamente cuando lo hacen otras personas. Por eso mismo, ¿cómo voy a decir que la gente es hipócrita si no empiezo por admitir que yo también lo soy?
La mentalidad de que hay que "ser vivo" nos arrasó, y lo podemos ver en las cosas más pequeñas. ¿Cuántas veces escuchamos la frase "lo imprimo en el trabajo"?, y ¿a qué nos referimos con esto?, ¿es moral esperar a que el jefe se vaya y cargarle con un gasto extra de $200?, ¿cuál es la diferencia a que saquemos directamente los $200 de un cajón y con eso paguemos las impresiones en otro lado? Vivimos en un mundo donde tácitamente aceptamos acciones que son tan criticables como otras a las que defenestramos a morir.
Hace dos años intenté convencer a mi padre de que se bajara el Office para la PC, de que no lo comprara. "Papá, todo el mundo lo baja, no seas boludo". Hoy en día pienso que el boludo soy yo. Creo que antes de criticar tan abiertamente a todo el mundo, tenemos que empezar por una crítica de nosotros mismos. Con esto no pido de que dejemos de hacer estas cosas, cada uno sabrá lo que es mejor. Sólo pienso que la forma de cambiar el mundo, es uno ser consciente de lo que hace, para luego ser consecuente entre lo que se piensa (y se dice), y lo que se hace.