sábado, 20 de agosto de 2016
¡EL MUNDO ESTÁ PERDIDO!
Quisiera mostrarles algunas frases de personas muy influyentes, en las que refieren a la situación mundial. Sé que puede parecer denso, pero les recomiendo encarecidamente que prosigan con la lectura.
"Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos".
"Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible".
"Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos".
"Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura".
¿Te imaginás qué "figuras" lo pueden haber dicho? Creo que todos hemos escuchado frases similares a las cuatro anteriores. Algunas más o menos radicales, pero en esencia, con el mismo concepto.
La primer frase la dijo Sócrates, que vivió entre el 470 y 399 antes de Cristo. Por otra parte, el segundo enunciado es de Hesíodo y se estima fue realizado en el 720 antes de Cristo. La tercera frase la dijo un sacerdote en el 2.000 antes de Cristo. Mientras que la última, una frase que coincide con muchos discursos de hoy en día, es una escritura que estaba escrita en un vaso de arcilla, con más de 4.000 años de antigüedad.
Parece que siempre se fue drástico cuando se refiere o refería a las nuevas generaciones. Un pensamiento bastante común responde a la premisa de "todo tiempo pasado fue mejor". Esto no tiene porque ser así. De todas formas, la reflexión que realizo a través de lo escrito anteriormente, es que siempre vamos a estar pensando que mucho de lo que traen las generaciones nuevas es peor, quizás por el temor a lo desconocido, o miedo a lo nuevo. Pero más allá de eso, tenemos que salir de esos pensamientos rígidos que nos hacen dejar de apostar en el futuro. No todo está determinado. Nosotros tenemos posibilidad de acción, y frente a los nuevos paradigmas mundiales, tenemos que dejar de tomar esa actitud pasiva. El mundo cambiará para mejor en muchos aspectos, y para peor en otros, pero depende de nosotros mismos salir de los pensamientos catastróficos y poner nuestro granito de arena para construir un futuro mejor.
Creo que frente a muchos aspectos de la vida tenemos dos opciones, destruir o edificar algo nuevo. Yo apuesto siempre a construir.
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